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El Pan de Vida es Cristo

Él es la única verdad para saciar nuestra ansia de ser  más, de conocer más en un mundo en el que confunden la “verdad”,  (quieren saber más), pero mirando y que les sirva para tener más poder o más dinero. Jesús el Pan, que es su propio Cuerpo para formar con toda la humanidad un solo Cuerpo, una sola realidad, en Él. La verdad estableces el amor.


Lecturas bíblicas de este domingo

  • Éxodo 16,2-4.12-15: Yo haré llover pan del cielo.
  • Salmo 77, 4.17. 20-24: El Señor les dio pan del cielo.
  • Efesios 4,17.20-24: Cristo nos ha enseñado a condenar el anterior modo de vivir, el hombre viejo…
  • Juan 6, 24-35: El que viene a mí no pasará hambre y el que cree en mí no pasará nunca sed.

ppppppppppppUn mundo de preguntas

¿Qué es esto?, se preguntaban los israeliitas en el desierto al amanecer al ver todo el suelo blanco de algo que no conocen. La palabra “maná” significa precisamente ¿qué es eso? Durante años el pueblo de Israel se alimentó en el desierto con este pan del cielo.

Todo don de Dios pide automáticamente una pregunta. Como por ejemplo; ¿Por qué vivo? ¿Por qué estoy en esta situación? Cada respuesta a su vez se convierte en una pregunta, así; ¿Cómo vivo? ¿Para qué vivo? ¿Cómo he podido superar el odio tan profundo que tenía a mi hermano? Soy catequista y me preguntó: ¿Por qué estoy en la catequesis parroquial? ¿Por qué estoy en el equipo de liturgia o en otra actividad parroquial? Y seguramente que responder a estas preguntas me llevaría a  otras.

Creer es responder con sinceridad a las preguntas que puedo hacerme o me hace la vida y comprometerme con lo que afirmo creer. Los que han participado en la multiplicación de los panes y los peces, al día siguiente, encuentran a Jesús y le hacen una pregunta para salir del paso: Maestro, ¿cómo has venido aquí? Pregunta que desenmascara Jesús: Os lo aseguro: habéis venido no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Las preguntas que nos gusta hacernos suelen ser superficiales, no queremos llegar al fondo del asunto.

¿Qué alimento buscamos?

Jesús se les ofrece  – se ofrece hoy a cada hombre y mujer – como alimento para la vida, tomando el concepto de vida  tanto en su aspecto material como espiritual e inmortal. Porque hay que tener muy en cuanta la respuesta que Jesús da al diablo; No solo de pan vive el hombre.

La búsqueda de tesoros (tan presiente en todos los cuentos y leyendas) se da hoy en las grandes compañías mineras, en las multinacionales… buscando el menor coste de inversión y el mayor producto económico en menor tiempo. Llegan a países subdesarrollados y no les hacen crecer, sino, a veces, está  pasando en África y otras zonas del mundo con décadas de guerras entre razas, pueblos, zonas de influencia… Nos hablan de un mundo inhumano, pero se callan que todos – por nuestro consumismo galopante – estamos creando. ¿La humanidad no dispone de medios para saciar el hambre de los hambrientos, dar educación a los millones de niños que no tienen acceso a la escuela, atender a los enfermos de las epidemias que arrasan muchos países pobres? Sí que es posible,  pero están por delante las armas, los negocios, lo que llaman “calidad de vida”, que no sé qué calidad se puede tener cuando es a costa de otros. Me rebelo desde lo más profundo de mis ser al ver tanta injusticia mundial y vera a aquellos que pueden ·saber” mucho de lo que pasa en el mundo y dirigir pingües negocios sentados en un restaurante donde el cubierto – me enteraba hace unos días – puede llegar a costar mil setecientos euros por persona. Pongo números: 1700 euros. No critico ni mucho menos a los que van restaurantes para reuniones familiares, viajes de placer o de comercio, etc. Pero en lo más profundo está el acercarnos al hermano que nos necesita con amor. Copio este texto: Demasiados hermanos pasan hambre de justicia, de esperanza, de compañía, de sentido de la vida. ¿Qué puedes hacer tú?

El mensaje de Jesús

Jesús plantea a los que lo buscan los trabajos que Dios quiere, ya que han comido de balde, sin trabajo y sin fatiga. El pan y circo de los romanos y el ansia de muchos hoy: gozar y gozar sin trabajar. Lo importante en el ser humano para encontrar sentido a la vida es creer en Dios, manifestado en su Hijo, camino, verdad y vida. Es el acicate efectivo para superar la vida presente por al esperanza en el amor, porque es mi Padre quien os da el verdadero pan del cielo.

En este diálogo de Jesús  hay toda una pedagogía para discernir cuanto hay de verdadero o de falso en nuestro deseo de vivir, sobre todo en el Dios que afirmamos creer. ¿Creo en el Dios verdadero o en otros dioses? Ídolos en nuestra vida, que no son los de las religiones paganas, sobre todo la griego-romana, sino “obstáculos” que se nos ponen en la vida como únicos medios para conseguir la felicidad, la paz, etc. No pueden curar los dolores del cuerpo, menos los del alma, no pueden crear solidaridad porque viven de la competencia, no saben del amor.

Jesús, y no interpolamos el tiempo, es punto de referencia para denunciar a la sociedad actual que pone su realización en la “eficacia”. Creer es acoger la Palabra, que es la Palabra hecha carne – Jesús – y se nos da en gozar de la verdad y en la Eucaristía, que nos compromete a crear un mundo justo. Tuve hambre y me disteis de comer, estaba sediento, enfermo, en la cárcel… (Mt 25).

Reflexión final

  • Todo el que busca la verdad por encima de intereses individualistas sabe compartir con el otro el pan y la vida.
  • Quien tiene hambre de Dios está abierto a sentir el hambre material de los demás y ayudar con sus posibilidades.
  • Solo el que tiene en cuenta que todo viene del buen Dios es agradecido. Agradece en los demás hasta el último detalle.

Vivir la fe en Jesús, “pan partido”, en su entrega, es llegar a una Vida plena, Vida con mayúscula, pues es la única.