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  • 2 Reyes 4,42-44: Comerán y sobrará.
  • Salmo 144, 10-11-15-18: Abres tu mano, Señor, y sacias de favores a todo viviente.
  • Efesios 4,1-6: Un solo cuerpo, un Señor, una fe, un bautismo.
  • Juan 6, 1-15: Haced que se sienten todos.

El pan de vida

Desde este domingo hasta el domingo 23 de agosto la liturgia nos presenta del evangelio de san Juan sobre lo que se conoce como “el pan de Vida”, todo el capítulo 6. El domingo 30 de agosto volveremos al evangelio de Marcos, propio del ciclo “B” en el que nos encontramos.

El capítulo 6 de evangelio de Juan es el centro de la primera parte de su evangelio, revelando Jesús su identidad. En cierto modo responde a la pregunta que se hacían en el milagro de la tempestad calmada que pone san Marcos: ¿quién es ese?  De una manera u otra, con palabras y signos (milagros) y su ejemplo Jesús va dando pistas sobre quién es él. San Juan llega a poner esto claro en  el llamado “discurso del pan” quién es:

  • La Palabra eterna del Padre que lleva a la Vida eterna.
  • Alimento hecho Eucaristía en el pan y el vino, para unirnos a él y tener su misma vida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él (Jn 6,58).

Compartir

¿Qué necesidad tenía Jesús de los cinco panes de cebada y dos peces que tenía el joven a quien Andrés presenta?  Si Jesús los iba a multiplicar también podía haberlo hecho de la nada. Más a Jesús le gusta contar no solamente con algo, sino especialmente con alguien. Donde hay disponibilidad, hay milagros.

En una sociedad tan egoísta como la nuestra del sálvese quien pueda  o que gane el mejor o el éxito está en ganar cada vez más o… es para ir construyendo una sociedad de desechos humanos, postrados en la pobreza y en la miseria. En los tiempos en que trabaja pastoralmente en Arequipa procuraba no perderme ningún acontecimiento que me ayudase a formarme. Por eso participé en una semana de estudios  en la que integrantes del CEAS (Comisión Episcopal de Acción Social) nos motivaron sobre la problemática social y darnos pautas para realizar acciones sociales a favor de los menos favorecidos. Al estudiar la problemática creada por el capitalismo atroz, las explotaciones mineras, los desechos industriales… descubrieron algo en lo que yo nunca había pensado. He aquí un resumen de lo que recuerdo que dijeron: La sociedad actual produce desechos humanos: hombres y mujeres que nunca por ellos mismos podrán salir de la miseria en la que han caído. Las palabras de Cristo: los pobres los tenéis siempre con vosotros (Jn 12,8) siguen y seguirán con gran actualidad en el mundo de hoy, aun en los países más desarrollados. La Iglesia debe ayudar preferencialmente a esa parte de nuestros hermanos con acciones que les ayude a salir de su postración; los miembros de la Iglesia – cristianos y discípulos de Jesús – deben convertirse en instrumentos de esa ayuda. Esta es la verdadera “opción por los pobres”.

La multiplicación de los panes

En los evangelios sinópticos aparece la iniciativa en boca de los discípulos: Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a  la multitud para que vayan a las aldeas y se compren comida. Jesús les replicó: No se hace falta que se vayan, dadles vosotros de comer (Mt 14,14-15); aquí, en Juan, es Jesús el que toma la iniciativa: ¿Dónde podemos comprar pan para que puedan comer todos estos? La pregunta la recibe Felipe, quien reconoce la inmensidad del dinero necesario para ello y del que no disponen. ¿Por qué la actitud de Jesús? La generosidad de Dios Padre Providente ha movido el corazón de su Hijo que ve a aquella muchedumbre una vez más como ovejas sin pastor. Es la providencia que hermosamente manifiesta Jesús en estas palabras: Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se lo pidan! (Mt 7,11).

¿Por qué no hay multiplicaciones hoy? 

La pobreza es enorme en el mundo de hoy, dándose una brecha tan grande de tal manera que al que se tiene como pobre y necesitado  en España, se le consideraría rico en muchos otros países. Existen instituciones como Caritas, Cruz Roja y otras que están prontos a dar comida, cobijo y hasta buscar trabajo (a veces formándolos antes) a miles de necesitados.  Muchos países no solo viven en la miseria sino que, además, el gobierno no tiene medios económicos ni hay instituciones propias para ayudar. Sí es cierto que las ONG de distintos países, religiones e ideologías van contando con un voluntariado ejemplar que está haciendo milagros. Recordemos el caso del ébola en África.  

Vivimos, pues, en un mundo de injusticias en el que el discípulo de Jesús  – llamado a practicar sus creencias, siguiendo el ejemplo del Maestro-  no puede quedarse indiferente. ¿Cómo actuar? Cada uno de nosotros está llamado a buscar la manera de ayudar de acuerdo y su situación y responsabilidades. San Pablo nos habla de cómo no es lo mismo en un célibe o en un casado la entrega al Señor. Aunque sea con disponibilidad de Felipe, de trasmisor: Aquí hay un joven… Como digo otras veces – puesto que, además, mis palabras llegan a personas de muy diversos estados, edad, etc. – es cada uno, que siendo sincero con Dios y consigo mismo, busca dónde trabajar pastoralmente. ¿En qué trabajas en la comunidad parroquial? ¿Estás integrado en algún grupo que entre sus fines trata de ayudar a los demás? ¿Existe en tu parroquia Catitas? ¿Quieres pertenecer a ella?

Compromiso

Compartir la Eucaristía es unirse a Cristo y a sus hermanos, nuestros hermanos. Nace entonces la solidaridad: preocuparnos por el otro y ayudarle. ¿Con que´ “pan” alimento mi vida? El pan no es solamente el que recibo, es especialmente el que comparto.

Nota final

Querido lector: Consíguete un tiempo y espacio apropiados para leer todo el capítulo 6 de san Juan seguido y pausado.