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  • Ezequiel 1,2-5: Yo te envío a los hijos de Israel, un pueblo rebelde.
  • Salmo 122, 1-4: Nuestros ojos están en el Señor, esperando su misericordia.
  • 2Corintios 12, 7b-10: Presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de Cristo
  • Marcos 6,1-6 : Muchos de los que le escuchaban no salían de su asombro.

 

A ras de tierra

Es un dicho que se aplica al que no tiene aspiraciones, es demasiado conformista, no se esfuerza por nada… ese vive a ras de tierra, del suelo, suele decirse. A ese grupo de gente habría que decirles: ¡Ponte de pie y avanza! ¿Vivimos nosotros a “ras de tierra”? Muchos de los que se llaman discípulos de Jesús – católicos de toda la vida- viven un conformismo que les hace tener una fe muerta. Nos cuesta aceptar al Dios real, auténtico, no al que creamos a nuestro gusto o al que creemos por una tradición recibida, nunca asumida por muchos. En cuanto movemos un poco esa situación cómoda en qué viven… no espetan nada, desdicen al mensajero, etc. Es rechazar el mensaje de la Palabra que hoy resuena en nosotros para romper la comodidad.

Recurro una pequeña historia, un joven profesor, trabajábamos juntos en el colegio, tenía unos valores humanos muy grandes  y nos estimábamos mutuamente. Por supuesto no iba a misa más que rara vez a pesar de tenerse por cristiano.  Le pregunté: ¿Por qué no vas a misa los domingos? A lo que me respondió: Tienes, José, una forma de explicarte en la Iglesia muy convincente. No deseo por ahora cambiar mi vida, si voy y te escucho a lo mejor cambio. El Dios auténtico nos muestra cómo somos, hasta lo que se nos oculta (u ocultamos quizás consciente o inconscientemente). Dios se convierte como en un espejo, y quizás digamos: ¡Ese no es mi Dios!

¿Cómo aceptar a Dios?

Los familiares y paisanos de Jesús no examinan lo que hace y enseña Jesús, aunque se admiren, solamente se detienen en lo más conocido de su persona, como diciendo: A este que ha estado siempre aquí entre nosotros ¿le voy a hacer caso? ¿Qué me puede enseñar? Lo que les falta es humildad, desde ella se descubre la verdad, no “mi” verdad. Es encontrar a Dios padre y vivir la filiación divina. Sintiéndonos débiles, necesitados, es la fuerza de Dios la que actúa. Te basta mi gracia; la fuerza se realiza en la debilidad (2Cor 12,9).   Es lo que Dios le indicó a Pablo y que de una u otra manera también escuchamos cada uno de nosotros.

Jesús es rechazo

Vamos a desarrollar más este punto. El Maestro predica el Reino, que exige conversión (que este es el detalle más importante, lo que de verdad cuesta). Es fácil quedarse en la primera parte y exclamar: ¡Es admirable cómo habla, es algo bonito y la sociedad puede cambiar mucho y bien si se le escucha! Sin embargo, Jesús no pide algo imposible. Porque ha demostrado su poder calmando la tempestad, curando a la mujer de la larga enfermedad, resucitando a la hija del jefe de la sinagoga (no era un cualquiera). ¿El mensaje? Marcos enmarca el rechazo a Jesús de sus familiares y vecinos dentro de la historia de Israel: yo te envío a un pueblo rebelde… ellos y sus padres me han ofendido hasta el día de hoy (Ez 2,3).

Para aceptar la fe en Jesús

En el domingo pasado en la homilía, que se convierte, creo, cada vez más en una reflexión personal, hablábamos de que Jesús pide fe: Hija, te fe te ha salvado; cuando los amigos del padre le dicen que no moleste al Maestro, le dice: No tengas miedo. ¡Solo ten fe!

Somos amigos de los “peros”, como: tú eres bella, “pero…” Todo “pero” está quitando algo a lo dicho, sobre todo si es bueno. Hay que tener en cuenta el dicho castellanas: El pero (el árbol), solo da peras (el fruto). Lo demás “pero” no deja de ser una conjunción adversativa; desdice algo – adverso – de lo afirmado. Dios no está tan lejos del camino de la fe; al contrario, en él vivimos, nos movemos y existimos, dice san Pablo. Porque Dios en su Hijo Jesucristo se ha hecho “Emmanuel”, Dios con nosotros.  Y nuestro caminar es entonces el camino de Dios, en la voluntad de Dios, que es lo que rezamos en el Padrenuestro: Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Lo importante de cumplir la voluntad es actuar en primer lugar en función del Otro (Dios), después del otro (el prójimo) y al final, yo. Es el camino del amor protegidos por la fuera de Dios (la fe) (1Ped 1,5).

Desde la soledad

Si quieres ser bueno, comienza a descubrir a Dios y al prójimo en tu soledad. Sí, pongamos el ejemplo de aquel joven que está siempre que puede de fiesta, elude cualquier compromiso, etc.;  si le llega la gracia y comienza el proceso de conversión, se va a encontrar solo: rompe con los amigos, con lo que hacía… solo él y Dios.

A los hombres y mujeres que llevan años en el camino de búsqueda de perfección y de entrega a Dios y al prójimo, tienen grandes tiempos de soledad (pensemos en santa Rosa de Lima con unos diez años de aridez espiritual total).

¿Nos abandona Dios? No y no. Es algo que humildemente tengo que confesar lo que he experimentado en mi desarrollo personal con motivo de la enfermedad. Parecería que cuando hace casi tres años, de golpe y sin aviso, llegó la insuficiencia renal, que me llevó a comenzar una nueva vida con muchísimas limitaciones, he ido descubriendo a un Dios que desconocía en estas facetas. La fuerza de Dios es custodio en la fe para la salvación que aguarda a manifestarse en el momento final (1Ped 1,5).