[fbshare]

  • Sabiduría 1,1.3-15: Dios no ha hecho la muerte… por endivia del diablo entró la muerte en el mundo.Jesus_Amarillo-458x404
  • Salmo 29, 2-4.11-13: Te ensalzaré. Señor, porque me has librado.
  • 2Corintios 8, 7-9.13-15: …deseo comprobar mediante el interés por los demás, la sinceridad de vuestro amor.
  • Marcos 5, 21-43: ¡Contigo hablo, niña, levántate![1]

El señorío de Jesús

Dios nos da la vida y está en sus manos. La mujer enferma busca vivir mejor, sin atreverse a pedirlo a Jesús. Está en un  total abandono  pues había gastado en ellos (los médicos) toda su fortuna, sin conseguir nada, sino ir de mal a peor. Toca el manto del Maestro y siente el poder que sale de él y la cura.

No es fácil seguir el camino de la fe. En el otro milagro el jefe de la sinagoga tiene que dejar de lado el pensar de su familia y amigos y confiar solo en Jesús. Tu hija ha muerto. No molestes más al Maestro.

En ambos casos Jesús pide fe. Hija tu fe te ha salvado. No tengas miedo – dice al jefe de la sinagoga – ¡Solo ten fe!

La vida (Vida)

Dime si la siento, si la percibo… pero no preguntes de dónde viene o a dónde va, porque eso sí que no lo siento en mí y no puedo responder. Además, podemos seguir preguntándonos, ¿a qué llamaos vida? Hablan también de buena o de mala vida, ¿en qué consiste esto?  ¿Tengo menos vida por ser un enfermo crónico que uno que está sano? Porque llegamos a decir que un concebido no es persona o no tiene vida humana. Para muchos la vida vale poco o nada, así se mata a una persona en el seno de la madre con el aborto, aunque no guste a la sociedad actual esta palabra y diga “interrupción del embarazo”, o sea, como si yo me pongo a hacer una carrera y me retiro. Lo que sí está claro es que no puedo responder a la doble pregunta: ¿por qué y para qué vivo? ¿Por qué y para qué muero?

Jesús da sentido a la Vida

Tanto la mujer enferma como el padre de la niña tienen que superar el plano humano para ver a alguien más allá del hombre que perciben en Jesús, un hombre que no se diferenciaría mucho de otros. Pero había mandado parar a la tormenta, hablaba de modo especial, etc. Y eso les dice que pueden confiar en él, que trasciende lo humano.  Es entonces cuando la vida adquiere sentido desde la trascendencia. La fe en Dios adquiere su pleno sentido, porque a la larga es lo único que basta.

Dios no quiere la muerte

Lo hemos escuchado del libro de la Sabiduría, pues Dios crea la vida  (si es Dios, no pude desdecirse a sí mismo, por eso creó al hombre inmortal, leemos en otro pasaje de la Biblia). Entonces, ¿qué es la muerte? Para los evangelios hay que hablar de Vida (con mayúscula), pues solo hay Vida veredera después de lo que llamamos muerte. ¿Qué es el hoy? Es un momento para sembrar Vida eterna o muerte eterna. Nuestro vivir acaba en la tierra con el juicio justo de Dios, Vida eterna si hemos caminado en su presencia; condenación eterna si hemos seguido los caminos del diablo.

Vivimos desde y por la fe

Es Jesús quien nos dice: He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia. Entonces cabe preguntarnos otra vez (esta es una homilía de preguntas): ¿Qué quiere Dios de mí para que Él la cuide y la mime como quiere Él?  Para mí es fundamentalmente crecer en la fe, en solo Dios, porque esa actitud nos da la esperanza y la esperanza la paciencia,  como lo expresa santa Teresa de Jesús:

Nada te turbe,
nada te espante,
todo se pasa,
Dios no se muda;
la paciencia
todo lo alcanza;
quien a Dios tiene
nada le falta:
Sólo Dios basta.

Porque este es mi testimonio (perdonen que hable de lo mío) en casi tres años de enfermedad grave que me llegó de forma inesperada y nunca prevista, me ha hecho crecer en la fe y me ha dado esperanza. ¿En qué? En confiar en Él. Cuando rezo por los enfermos agradezco a todos los trabajadores del cuerpo médico y personal sanitario y a mi comunidad que cuidan de mí, también y especialmente me hace rezar por los enfermos, y no lo hago para que los sane (no sabemos hasta dónde nos conviene sanar), sino para que crezcan (crezcamos) en la esperanza.

La fe

No voy a dar doctrina sobre la fe. De un hermoso poema de Amado Nervo tomo esta estrofa:

Si la ciencia engreída no te ve, yo te veo;                                                                                                                                                                                                              si sus labios te niegan, yo te proclamaré.                                                                                                                                                                                                            Por cada hombre que dude, mi alma gritará ¡yo creo!,                                                                                                                                                                               y en cada fe muerta, se agiganta mi fe.

Desde la pasión y muerte de Jesús

Vivir es buscar caminos de esperanza, y ¿en qué o quién fundamentar esa esperanza? ¿Cómo y por qué debemos aceptar la trascendencia de esta vida para llegar a la Vida eterna?

Jesús es el que da respuestas a esa y a otras preguntas. El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser reprobado por los ancianos, sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día (Mc 5,31).

Me gusta repetirme; ¡No Tengas miedo! ¡Vive la esperanza! Es como si Jesús me lo estuviese susurrando al oído para que lo repita constantemente. Amén.

[1] En lo que venimos leyendo del evangelio de Marcos es conveniente que tengamos en cuanta la pregunta que quedó pendiente en los discípulos después de la tempestad calmada: ¿quién es ese? Jesús, según el evangelista Marcos, va desarrollando esa pregunta con los milagros que manifiestan su poder que y cuya conclusión debe ser  que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios.