SARMIENTO

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? Hechos 9, 26-31: Entonces Bernabé tomándolo consigo (a Pablo) y les contó cómo había visto al Señor en el camino, lo que había dicho y cómo en Damasco había actuado valientemente en el nombre de Jesús.
? Salmo 21, 26-32: El Señor es mi alabanza en la asamblea.
? 1 Juan 3,18-24: Hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras.
? Juan 15,1-8: Yo soy la vid verdadera… Permaneced unidos a mí, como yo lo estoy con vosotros.

Las lecturas de este domingo:
Normalmente y especialmente en el tiempo llamado ordinario en la liturgia los domingos la primera lectura y el evangelio coinciden en el mismo tema. Algunos quieren unir siempre las tres lecturas como si tratasen un tema común; al hacerlo, con frecuencia, caen en forzar las lecturas o el tema tratar. Hoy cada lectura va por su lado, veamos algún detalle:
I. Pablo es presentado a los apóstoles. Una escena muy interesante pues no era fácil que viesen en aquel hombre al que fuera acérrimo perseguidor de la naciente Iglesia. Es muy oportuna la presencia de Bernabé – “su nombre significa “hombre de fe” – quien es puesto por Dios como mediador entre Pablo y la comunidad de los apóstoles. Pensemos que siempre el buen Dios pone en nuestro camino intermediarios que están para ayudarnos. Dejémonos aconsejar y ayudar.
II. El amor tanto en su evangelio como en sus cartas es el tema predilecto de Juan; un amor que nos exige mostrarlo de verdad – con obras de amor – y hacerlo como una respuesta al amor de Dios: Él nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de propiciación por nuestros pecados (1Jn 4,10).
III. Esta realidad del envío de Jesús por el Padre es no solo para salvarnos, es para que el Hijo esté siempre con nosotros. Voy a dar un ejemplo. Un buen hombre encuentra a una persona, que no puede valerse por sí misma, harapienta, sucia y hambrienta. La asea, le pone ropa en buen estado y la alimenta bien. Pero si la deja allí, volverá a la misma situación; por eso, esa persona benefactora vuelve todos los días y hace la misma tarea que el primer día. Jesús nos solo es nuestro Salvador, sino que permanece a nuestro lado como veremos a continuación.

La verdadera vid:
Jesús es la verdadera vid y nos pide que si queremos dar fruto – dar sentido a nuestra vida, entre otras cosas – hay que permanecer unidos a él, como los sarmientos a la vid. Actúa directamente él o por medio de personas – como Bernabé para Pablo – y hasta valiéndose de situaciones especiales.
Jesús a sí mismo se compara con la vid. La vida y la viña son temas muy usados en el Antiguo Testamento para explicar las relaciones de Dios con Israel: relaciones buenas, no tan buenas y hasta adversas… Voy a cantar a su amado por su viña, comienza su relato el profeta Isaías (5,1-7) en una de las páginas literarias más hermosas, según los entendidos, de la literatura universal.
Es Israel la viña plantada y cuidada, Dios esperaba uvas, pero dio agraces (racimos de uvas que nunca llegan a madurar y siempre serán amargos, por eso no sirven para nada). Jesús propone a la autoridades de Israel la comparación de los agricultores asesinos que no respetan ni cuando el dueño envía al Hijo para que den sus rentas (Mt 21,33-41).

Nuestra situación:
Estamos rodeados de ideologías de todo tipo y calibre, desde fundamentalismos religiosos con perecuaciones a los creyentes que viene de otras religiones o de los que dicen querer una sociedad laica, pero que son antirreligiosos. En Europa, que sirve de espejo para que casi se mire medio mundo, dicen querer una sociedad laica, por eso nada de procesiones y manifestaciones religiosas en calles y plazas. Los que quieran practicar a sus iglesias, dicen, pero ellos sí pueden hacer mítines por las calles y plazas y hasta insultar públicamente a los creyentes y sus cosas más sagradas.

Nuestro compromiso:
La comunidad cristiana en su conjunto e individualmente está llamada a mostrar a Cristo en medio de la diversidad y hasta ataques que se dan. Valientes por Jesús, como dice Bernabé de Pablo: cómo en Damasco había actuado valientemente en el nombre de Jesús (en la Biblia en el “nombre de…”, es actuar “con el poder de…y bajo su ayuda y protección de…”. Se nos pide la unidad en lo esencial, respeto en la diversidad y comprensión amorosa en todo.
Para conseguir esto en nombre de Jesús, debemos estar unidos a él, como los sarmientos a la vid y eso nos lo da la gracia – fuera el pecado, que es lo que nos aparta de Jesús-.

Acción de gracias y oración:
? Gracias, Señor, por el Bautismo por el cual estoy unido a ti como sarmiento a la vid.
? Gracias, Señor, porque me permites leer, escuchar y orar con tu Sagrada Escritura, individual y comunitariamente, con lo cual permanezco unido a ti.
? Gracias. Señor, porque en la Eucaristía haces realidad la promesa de quedarte con nosotros hasta el punto de ser nuestro alimento: Yo soy el pan de vida (Jn 6,38).
? Te pido, Señor, que esté cada día más abierto para reconocer tu gracia en mí, que me haga vivir de ella y apartarme del pecado.
? Te pido, Señor, que pueda seguir iluminando mi vida con tu Palabra, compartiéndola con los hermanos.
? Te pido, Señor, que cada Eucaristía sea una vivencia profunda de tu amor y de comprometerme con los hermanos.
Laus Deo.

P. José Jiménez de Jubera Rubio OAR