Bartolomé_Esteban_Murillo_-_La_Inmaculada_Concepción_del_espejo1.1

Nota previa:
Según las normas de la liturgia los domingos de Adviento tienen preferencia sobre cualquier otra fiesta por importante que sea. En España y en Perú la fiesta de la Inmaculada tiene un gran arraigo popular y se celebra de modo espacial en muchos lugares, por eso, la congregación romana correspondiente ha autorizado que en España (me imagino que también en Perú, pues años atrás se hizo) que el domingo ocho se celebre la fiesta de la Inmaculada Virgen María, anotando, por el tiempo litúrgico, esto: que la segunda lectura se tome del domingo y en la homilía y en las preces haya una referencia especial al tiempo de Adviento.
Lecturas:
? Génesis 3, 9-15.20: No me detengo en copiar alguna frase, sino en acudir al mensaje fundamental de la lectura. La consecuencia del orgullo de querer ser como Dios lleva a la desobediencia, por el mal uso de la libertad. Es lo que llevó a Adán y a Eva al pecado y perder para ellos y sus descendientes la gracia de nacer sin la corrupción del pecado. En su descendencia habrá un hombre, Jesús, nacido en la eternidad de Dios y, temporalmente, de una mujer, María, Jesús será obediente hasta la muerte y así triunfará así sobre el pecado y la consecuencia que de él se derivaba, la muerte. Así por una mujer, Eva, llegó el pecado y la muerte; por otra mujer, María, llegó la salvación en su Hijo Cristo Jesús.
? Salmo 97,1-4: Cantad al Señor un canto nuevo, porque ha hecho maravillas.
? Romanos 15,4-9: La esperanza es la virtud que se nos pide cultivar de modo especial en Adviento, ¿cómo hacerlo? San Pablo nos aconseja que entre nuestra paciencia y el consuelo que nos dan las Escrituras mantengamos la esperanza. La paciencia es iluminada por la Palabra divina y nos descubre el camino para poder avanzar sin desfallecer en el camino de la vida cristiana para alcanzar siempre, aún en los momentos difíciles de la vida, como sus mismas contrariedades y en la misma enfermedad y hasta en la lucha contra los adversarios que nos rodean.
? Lucas 1,26-38: Al leer este conocido texto evangélico me gusta recalcar – como en otras veces – la presentación que hace de María el ángel Gabriel: llena de gracia, plenitud de Dios, como lo recalca la expresión posterior: el Señor está contigo. De parte de la Virgen María recalco, teniendo en cuenta la actitud de Eva, su actitud totalmente opuesta: de humilde obediencia: Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.

María:
María es la Madre de Dios porque es la madre de Jesús (Jn 2,1; 19,25). En efecto, aquél que fue concebido por obra del Espíritu Santo y fue verdaderamente Hijo suyo, es el Hijo eterno de Dios Padre. Es el Dios mismo (Catecismo de la Iglesia católica, Compendio, número 95).

Y la Madre de Jesús es concebida pura y santa:
Se pregunta el mismo Compendio: ¿Qué significa Inmaculada Concepción? Y se responde: Dios eligió gratuitamente a María desde toda la eternidad para que fuese Madre de su Hijo, para cumplir esta misión fue concebida sin pecado original. Esto significa que, por la gracia de Dios y en previsión de los méritos de Jesucristo (su Hijo), María fue preservada original desde el primer instante de su concepción (número 96).

Meditemos:
Me parece conveniente no añadir nada. La doctrina de la Iglesia es bien precisa y enseña con tanta delicadeza que nos permite meditar palabra por palabra… con largos silencios…

Oremos:
Para terminar propongo que oremos y podemos hacerlo con la bella oración con la que terminan el día los que rezan las Horas Litúrgica, completas:

Madre del Redentor, virgen fecunda, puerta del cielo siempre abierta, estrella de la mar, ven a librar al pueblo que tropieza y quiere levantarse. Ante la admiración de cielo y tierra, engendraste a tu santo Creador y permaneces siempre virgen. Recibe el saludo del ángel Gabriel y ten piedad de nosotros pecadores

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