En la Procesión meditamos la vida de nuestra patrona “Santa Rita de Casia”,.dejando en cada uno de los devotos las siguientes enseñanzas:
1.- Nos enseña que es posible decir ” si ” a Dios desde las más variadas formas de vida.Ella paso por todos los estados -Hija , esposa, madre, viuda y monja-, y en todos nos dejó ejemplo de santidad.
Todos estamos llamados a la santidad o unión con Dios en Cristo
2.-Rita nos da ejemplo de fortaleza y de fe. Ella fue antes que nada una mujer creyente. La fe le permitió brillar con luz propia en las circunstancias más difíciles de su vida.
3.-Rita nos exhorta a vivir siempre abiertos a los planes de Dios, que son planes de misericordia y bondad, porque todo conduce al bien de los que aman.
4.- Nos enseña no sólo a aceptar el sufrimiento con amor, sino incluso a desearlo como don de Dios. Porque todo sufrimiento , grande o pequeño, sise acepta con amor y en unión a la pasión de Cristo, tiene también un gran valor redentor.
Nuestra santa comprendió la ” Sabiduría de la Cruz ” , de la que habla el apóstol Pablo. El amor a la Cruz fue el secreto de su santidad y es su mensaje principal; un mensaje centrado en Cristo, que nos invita a contemplar su cruz, porque en ella está la solución de todos nuestros problemas.
5.-Nos trasmite un mensaje de perdón. Expresión más alta de la sabiduría de la cruz. Arrodillada ante el crucifijo, aprendió  a perdonar; así, perdonó a los asesinos de su marido y rezó por ellos.
6.- Rita nos invita a ser mensajeros de paz y reconciliación, como los fue ella, como lo fueron sus padres; sobre todo, como lo fue Cristo, quien con su sacrificio en la cruz pacificó a los hombres con Dios, y nos enseñó a ser y sentirnos hermanos.
7.- La vida de nuestra patrona a simple vista estuvo marcada por el sufrimiento y la tragedia. Sin embargo , a pesar de los dramas y dolores que pasó, tuvo siempre el corazón rebosante de alegría, y la derramó a su alrededor. Difundió la alegría del perdón inmediato y generoso, la alegría de la paz amada y perseguida como bien supremo, la alegría del amor fraterno, la alegría de la confianza plena y filial en Dios