ADVIENTO Y LA REALIZACION DE LA ESPERANZA

Adviento significa advenimiento, es decir, un acontecimiento que se espera con la certeza de que sí va a llegar. Litúrgicamente es el tiempo (cuatro domingos) en que la comunidad cristiana se prepara para el encuentro del Señor  que llega para salvarnos (es la Navidad) y que vendrá a pedirnos cuentas como juez (en la liturgia se recuerda de modo especial al terminar el año y el primer domingo de adviento).  Podemos pensar en el Adviento como en una espera, aunque hay dos formas de esperar, una en actitud pasiva, de tranquilidad, de comodidad y hasta de dejadez;  la otra en actitud activa: trabajando para que se haga efectiva esa espera.

Entre los campesinos del departamento de Cajamarca encontré un expresión muy curiosa, que se puede aplicar a cómo nosotros esperamos la Navidad. Ante cualquier acontecimiento que va a celebrarse, ante cualquier fiesta, ellos preguntan cómo ha estado el “preparo”, que cosas como comida y bebidas han preparado, qué música han contratado… Cuando la respuesta es de su gusto, suelen decir: “Está bueno el preparo, merece la pena ir”.

Celebramos la presencia del Hijo de Dios que viene a salvarnos. ¿Cómo nos preparamos? Dios que nace en Belén quiere nacer en cada uno de nuestros corazones también. ¿Qué preparo encontrará? El Adviento nos debe motivar a reconocernos viviendo el mensaje de paz y amor que es la Navidad y para ello nos invita a realizar un “preparo digno”, fundamentalmente que nos dejemos renovar por el Espíritu  y convertir  nuestro obrar  en gracia y salvación. María, la Madre de Jesús, se nos muestra como el icono perfecto de prepararse: He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra (Lc 1,38).

¡Feliz Adviento! ¡Feliz Navidad! Con nuestras oraciones y con mucho cariño, los Agustinos Recoletos que les servimos en esta comunidad parroquia “Santa Rita de Casia”.

P. Jose