XXVI Tiempo Ordinario( 25 de setiembre) Mt.21,28 – 32

septiembre 26th, 2011 | Posted in reflexiones | No Comments

http://youtu.be/DAvU9uyF8pA  ( VIDEO )

Ez 18,25-28;  Sal 24, 4-5,5-9 ; Filp.2,1 – 11; Mt. 21, 28- 32                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                

Un dialogo:

¿Es usted católico? Sí, es la respuesta. ¿Va usted a misa los domingos? A veces, es la respuesta. ¿Es usted casado por la Iglesia? No, solamente civil. Y mejor no seguimos haciendo preguntas para no encontrarnos con más contradicciones.

Y ahora va la pregunta seria, muy seria no tanto para él, sino para cada uno de nosotros: ¿De verdad el que responde así es católico?  Del evangelio: Un hombre tenía  dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, vete a trabajar a mi vina”. Él contestó: “No quiero”. Pero después recapacitó y fue. Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: “Voy, señor”. Pero no fue.   Y la pregunta inquietante de Jesús: ¿Quién de los dos hizo lo que el padre quería?

Profundicemos en esta pregunta de Jesús:

Y hagámoslo tomando para examinarnos este texto del mismo Jesús: No todo el que me dice: ¡Señor, Señor!, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre, que está en los cielos. Muchos me dirán aquel día: “¿Señor, Señor, no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre hicimos muchos milagros?” Pero yo les responderé: “No los conozco de nada. ¡Apártense de mí, malvados!” (Mt 7, 21-23).

¿Dios es legislador o Padre?

He aquí un binomio fundamental de las actuaciones de los hombres ante las leyes morales. Si pensamos o creemos en un Dios maquina, creador y legislador del universo, la “picardía”  del ser humano buscará la forma de saltarse esas leyes, viviendo lo mejor posible. Es usar la inteligencia como tanas veces la usamos para justificar todo, a veces hasta lo injustificable. Pero el que tiene la raíz de su comportamiento en su corazón reconoce que el legislador no es un amo, que quiere imponer a como dé lugar su voluntad, sino que antes que legislador es padre, que da las leyes por amor, para que vivamos un camino de amor.

Todos necesitamos la conversión:

Es la llamada fundamental de Jesús al final del evangelio que hemos escuchado: Les aseguro que los publicanos y las prostitutas entrarán antes que ustedes en el reino de Dios. Porque vino Juan a ustedes ensenándoles el camino de la salvación, y no le creyeron; en cambio, los publicanos y las prostitutas le creyeron. Y ustedes a pesar de esto no se arrepintieron ni creyeron en él (Mt 21,31-32). No nos creamos más que nadie, pero no nos engañemos tampoco al examinarnos, pues nuestras obras y la rectitud al hacerlas si pueden ser evaluadas. Lo importante en cómo  obramos, manifestando así  nuestra condición de creyentes, seguidores de Cristo e hijos fieles de la Iglesia. Tengan ustedes los mismos sentimientos de Cristo Jesús (Flp 2,5), nos ha dicho san Pablo y en ello no hay confusión posible.  

¿Justos o pecadores?

¿En dónde nos encontramos?  Pues en que somos pecadores. De ahí hay que partir, no cabe otra forma de actuar. Teniendo conciencia de que estamos en pecado nos acercamos a los pies del buen Dios  que es quien nos hace justos y santos.  Es la doctrina de la conocida parábola del fariseo y el publicano (cf. Lc 18,9-14), en la que la actitud humilde y sincera del publicano consigue la misericordia de Dios y el fariseo a través de su falsa oración lo que hace es echar un pecado más a su alforja.

Santo, creyente católico… se es en la medida en que somos sinceros con Dios, siendo lo suficientemente humildes para no determinar lo que es bueno o malo, lo que debemos hacer o dejar de hacer, sino ponernos en manos del buen Dios como Pedro responde a Jesús con sencillez cuando le pregunta por tercera vez si lo ama y le responde: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo; como María, madre de Jesús y madre nuestra, totalmente a disposición de Dios con sus excelsas palabras: He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.

Escuchemos al buen Dios que nos dice:

Ven a mi viña, necesito de ti. Quiero tenerte a mi lado, quiero que te alimentes de mi amor, que no busques otros amores que te engañan, que te apartan del bien, que te dan una falsa apariencia que acaba en infelicidad.

Exclama con san Agustín: ¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Pero me diste la gracia de encontrarte y no quiero apartarme jamás de ti.

 P. José Jiménez de Jubera

XXV Del Tiempo Ordinario (18 de setiembre) Mt. 20,1 – 16

septiembre 18th, 2011 | Posted in reflexiones | No Comments

Id también vosotros a mi viña VIDEO

Is. 55, 6-9. Sal. 144, 2-18. Fil. 1, 20-24. 27.

Evangelio según San mateo. 20, 1-16.

Jesús había hablado a sus discípulos con claridad: “Buscad el reino de Dios y su justicia”. Para él esto era lo esencial. Sin embargo, no le veían buscar esa justicia de Dios cumpliendo las leyes y tradiciones de Israel como otros maestros. Incluso en cierta ocasión les hizo una grave advertencia: “Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de Dios”. ¿Cómo entendía Jesús la justicia de Dios?
La parábola que les contó los dejó desconcertados. El dueño de una viña salió repetidamente a la plaza del pueblo a contratar obreros. No quería ver a nadie sin trabajo. El primer grupo trabajó duramente doce horas. Los últimos en llegar sólo trabajaron sesenta minutos.
Sin embargo, al final de la jornada, el dueño ordena que todos reciban un denario: ninguna familia se quedará sin cenar esa noche. La decisión sorprende a todos. ¿Cómo calificar la actuación de este señor que ofrece una recompensa igual por un trabajo tan desigual? ¿No es razonable la protesta de quienes han trabajado durante toda la jornada?

Estos obreros reciben el denario estipulado, pero al ver el trato tan generoso que han recibido los últimos, se sienten con derecho a exigir más. No aceptan la igualdad. Esta es su queja: «los has tratado igual que a nosotros». El dueño de la viña responde con estas palabras al portavoz del grupo: «¿Va a ser tu ojo malo porque yo soy bueno?». Esta frase recoge la enseñanza principal de la parábola.
Según Jesús, hay una mirada mala, enferma y dañosa, que nos impide captar la bondad de Dios y alegrarnos con su misericordia infinita hacia todos. Nos resistimos a creer que la justicia de Dios consiste precisamente en tratarnos con un amor que está por encima de todos nuestros cálculos.
Esta es la Gran Noticia revelada por Jesús, lo que nunca hubiéramos sospechado y lo que tanto necesitábamos oír. Que nadie se presente ante Dios con méritos o derechos adquiridos. Todos somos acogidos y salvados, no por nuestros esfuerzos sino por su misericordia insondable.
A Jesús le preocupaba que sus discípulos vivieran con una mirada incapaz de creer en esa Bondad. En cierta ocasión les dijo así: “Si tu ojo es malo, toda tu persona estará a oscuras. Y si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡qué oscuridad habrá!”. Los cristianos lo hemos olvidado. ¡Qué luz penetraría en la Iglesia si nos atreviéramos a creer en la Bondad de Dios sin recortarla con nuestra mirada enferma! ¡Qué alegría inundaría los corazones creyentes! ¡Con qué fuerza seguiríamos a Jesús!

José Antonio PAGOLA

XXIV Tiempo Ordinaraio (11 de setiembre )Mt 18,21-35

septiembre 11th, 2011 | Posted in reflexiones | No Comments

Si decimos que no cometemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos VIDEO

Lecturas: Eclo 27, 33-28,9; Sal 102,1-4. 9-12 ; Rom 14, 7-9 ; Mt 18,21-35

Si decimos que no cometemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no habita en nosotros (1Jn 1,8).

Hay muchas clases y especies de pecados y entre ellos sobresale el odio, de tal manera que podemos parodiar el texto bíblico citado afirmando que el que dice que no tiene rencor o algo parecido en su corazón, se engaña. Hay que trabajar mucho si queremos ser discípulos de Jesús para perdonar y permitir ser perdonados. Nos acercamos al tema del odio y del rencor con el diccionario en la mano y encontramos: recelos, rencores, antipatías, aborrecimientos, desprecios, reprobaciones, repugnancias, sospechas, suspicacias, hostilidades, manías, repulsiones, desdenes, menosprecios, condenas…  Podríamos seguir, pero basta para indicarnos cuanta necesidad tenemos de sanarnos espiritualmente, cuantos aspectos de nuestra vida alcanzan. Hay que trabajar para que desaparezca todo   y caminemos en la verdad del amor.

¿Cuánto debemos a Dios? ¿De qué tiene Él que perdonarnos?

En la comparación  de Jesús sobre la  deuda del criado a su señor se usa una cifra astronómica para hablar de la deuda. Diez mis talentos es hablar del pago de cien millones de jornadas de trabajo; mientras que el compañero le debía lo equivalente a cien jornales, cien denarios. El rey tiene compasión y le perdona todo y totalmente. Y nos dice que así son las relaciones del hombre con Dios y con el hermano respeto al perdón. Dios el infinito, nosotros lo finito; nosotros con limites, Él sin límites. Solamente desde la misericordia divina y del don de la gracia de Dios se puede comprender el camino del perdón que nos abre camino a la vida, al amor.

Si Dios nos perdona así…

¿Cómo perdonamos nosotros? ¿Cómo respondemos, cómo correspondemos al amor de Dios manifestado en su perdón? He aquí la enseñanza del diálogo de Pedro con Jesús de perdonar siempre: Señor, ¿cuántas veces he de perdonar a mi hermano cuando me ofenda? ¿Siete veces? Jesús le respondió: No te digo siete veces, sino setenta veces siete.   

La lectura del libro del Eclesiástico:

Hemos escuchado: acuérdate de tu fin y deja de odiar… En nuestro vivir tenemos que tener muy presente el sembrar, no podemos vivir sin sembrar, todo lo que hacemos se convierte en buena o mala semilla. Cabe preguntarnos: ¿Cuál es la cosecha que debemos alcanzar? ¿Qué hacemos hoy?  Al final de la vida está la plenitud del Reino de Dios y me pregunto y pregunto a ustedes: ¿Qué semillas del Reino de Dios sembramos hoy si vivimos con recelos, miedos, antipatías y hasta rencores y odios? Si un autor, expresándose lejos del amor de Dios, dijo: El infierno son los “otros”, nosotros debemos  ir ya creando aquí en la tierra la convivencia de vivir reconciliados y reconciliadores. Se trata de ir abriendo puertas de nuestro corazón al amor – más precisamente, a la misericordia de Dios – y permitirle que vivifique lo que el pecado mata. Se puede decir que la fuerza del perdón es la paciencia, entendida como esperanza, oración, empeño por vivir reconciliados y reconciliadores. Aprendiendo a perdonar nos unimos y participamos de la paciencia divina. Nuestro Dios es el paciente, el clemente, el compasivo, el misericordioso y el fiel (cf. Ex 34,6). Desde la acogida sincera, desde la donación de uno mismo, a ejemplo de Cristo, se vive el perdón.

Oración del san Francisco de Asís:

¡Santísimo Padre nuestro: creador, redentor, consolador y salvador nuestro!

Perdónanos nuestras deudas: por tu inefable misericordia, por la virtud de la pasión de tu amado Hijo y por los méritos y la intercesión de la beatísima Virgen y de todos tus elegidos.

Así como nosotros perdonamos a nuestros deudores:  y lo que no perdonamos plenamente, haz tú, Señor, que plenamente lo perdonemos, para que por ti amemos de verdad a los enemigos y en favor de ellos intercedamos devotamente ante ti, no devolviendo a nadie mal por mal (cf. 1Tes 5,15), y para que procuremos ser en ti útiles en todo.  

Y no dejes caer en tentación: oculta o manifiesta, imprevista o insistente.

Mas líbranos del mal: pasado, presente y futuro. Gloria al Padre…

Loado seas, mi Señor, por aquellos que perdonan por tu amor y soportan enfermedad y tribulación. 

Bienaventurados aquellos que las sufren en paz, pues por ti, Altísimo, coronados serán.                                                      

 P. José Jiménez de Jubera

Setiembre: MES DE LA BIBLIA

septiembre 9th, 2011 | Posted in Noticias y Eventos, general | No Comments

ITINERARIO CATECUMENAL

Todos los viernes del mes

Salón S. Agustín, 7.00pm

Para jóvenes y adultos no bautizados y para aquellos que quieren profundizar en el conocimiento y vivencia de la fe.

 

TALLERES DE ORACIÓN Y VIDA: “EVANGELIZANDO A LOS NIÑOS”

Sábado 10, 10.00 a 12.00m

Nido Santa Rita de Casia ( Av. Simón Salguero  208 –Surco)

Dirigido a niños y niñas de 7 a 12 años, durante 10 sesiones

Traer cuaderno y lapicero. Curso gratis

 

MISA EN HONOR  A SAN NICOLAS DE TOLENTINO

Patrono de las almas del purgatorio y gran predicador. 

Domingo 11,

Bendición y entrega de panecillos milagrosos en todas las misas

Presbítero, fraile de rigurosa penitencia y oración asidua, severo consigo y

comprensivo con los demás, se auto imponía muchas veces la penitencia de los otros.  

 

NOCHES DE CINE: “LA DECISIÓN DE ANNE”

Miércoles 14, 7.00pm

Salón San Agustín

Una conmovedora película que no puedes dejar de ver.

Protagonizada por Cameron Diaz, Alex Baldwin y Abigail Breslin.

 

CONFERENCIA:

 

 

REZO DEL SANTO ROSARIO

Sábado 24, 4.00pm

Parque: Gran Mcal. Ramón Castilla (Alt. Cdra. 5 de Av. Roca y Boloña)

 

FERIA BIBLICA

Domingo 25,

Exposición de la Biblia y de libros religiosos

Atrio del Templo

 

CURSO INTRODUCCIÓN A LA BIBLIA: “TU PALABRA ME DA VIDA”

Miércoles 28  y jueves 29 , 7.30pm

Salón San Agustín

 

MISA EN HONOR A SAN JERONIMO

 Padre de las ciencias bíblicas y traductor de la Biblia al latín.

Presbítero, hombre de vida ascética, eminente literato.

Viernes 30,  6.00pm

“Ignorar la Escritura es ignorar a Cristo”

Mes de la Biblia

septiembre 4th, 2011 | Posted in Mensajes del Párroco | No Comments

Hola, amigos y amigas

En los últimos años venimos hablando en este mes  de septiembre acerca de leer la Palabra de Dios por la importancia que tiene en nuestra vida de fe, como cristianos. Dios nos habla a través de la Sagrada Escritura y  responde a nuestros interrogantes y problemas de la vida. La Iglesia que se funda sobre la Palabra de Dios, nace y vive de ella. Por ello,  el papa Benedicto XVI dice que leer la Biblia”es tocar el corazón de la vida cristiana”.

 En algunos vehículos, en la parte del vidrio posterior,  se  lee un anuncio rodante con el lema: “Lea usted la Biblia”. No sé  quién es el autor, es lo de menos, pero lo más importante es entender a dónde quiere conducirle este anuncio. Hay muchos cristianos que no leen la Biblia y no será por su precio, porque a algunos se la han regalado y hasta el día de hoy, permanece cerrada, olvidada en el cajón o en la pequeña biblioteca de su casa. Luego no es por su costo, sino porque no saben lo importante y necesaria que es para su propia vida y familia.

El libro sagrado de la Biblia no es un libro cualquiera, es el mejor libro de todos los que se han escrito porque es la Palabra de Dios al mundo, al hombre de nuestro tiempo, muy confundido y desorientado por los muchos problemas que le asaltan diariamente. Qué bien nos hace, escuchar a Pablo cuando dice: “Yo no me avergüenzo del Evangelio. Es fuerza de salvación de Dios para todos los que creen” (Rom 1,16).

No es viable pues, para un cristiano(a), leer libros de distintos temas y realidades y descuidar el libro más importante  en su vida de fe, ya que es Cristo la Palabra que habla desde la Sagrada Escritura para hacer su vida feliz. Permítame preguntarle: ¿Hay en su familia alguien que lea todos los días, bien para sí mismo, bien para toda la familia, algún texto bíblico que alimente diariamente su vida cristiana y la de la familia? ¿O no es importante buscar un tiempo para esto?

Que este  mes dedicado a dar a conocer y leer la Biblia, las familias reconozcan la importancia y centralidad de la Palabra de Dios en sus vidas y en la comunidad cristiana. Les invito  a participar en la Semana Bíblica y en las demás actividades que se realicen en la comunidad. Por ello acojamos y entendamos el lema del mes:” Caminando a la luz de la Palabra” evangelicemos a partir de la escucha de la Palabra de Dios.  Que el Señor de la Palabra, Cristo Jesús, bendiga abundantemente a sus familias.  P. Juan José.

XXIII del Tiempo Ordinario( 4 de setiembre ) Mt.18,15-20

septiembre 4th, 2011 | Posted in reflexiones | No Comments

http://youtu.be/CqJ3MIGZTSM VIDEO , La corrección Fraterna

Lecturas: Ezequiel 33,7-9; Sal. 94, Rom.13,8-10, Mat.18,15-20

Fraternidad:

El texto evangélico que acabamos de  escuchar  corresponde a la parte del evangelio de Mateo que los especialistas llaman discurso eclesial o de la fraternidad. Nos habla de una forma de hacer comunidad, que es ayudando al hermano que ha fallado ofendiendo y que hay que recuperarlo para ir todos juntos avanzando bonito. Se restablece la fraternidad y donde dos hermanos están juntos, el Padre se complace y el Hijo está en medio de ellos. Este discurso se encuentra después de la parábola de la oveja perdida  y de la solicitud de Jesús por los pequeños e indefensos. Leído el texto desde esta perspectiva Jesús nos estaría dando una ilustración práctica de la búsqueda de la oveja perdida, es decir, cómo actuar. Debemos imitar a Jesús, el buen pastor, acogiendo a los pecadores y caminando juntos hacia el bien.

El perdón que Jesús nos propone:

Vamos a verlo en  tres aspectos:

1)    Nace de una actitud primera y muy difícil que es vencer la gran resistencia interior que tenemos para no querer saber nada de la persona que nos ofende. Podemos reaccionar con odio o rencor, después puede brotar la indiferencia, diciéndome y practicando: No quiero saber nada con ella; ni siquiera intercambiar una palabra con ella.

2)    Hay que romper esa actitud de rencor o indiferencia. Hay que acercarse al hermano. Jesús habla de un mandato: ve, a solas y habla con él. Hazlo bonito. No caben reprimendas ni palabras ofensivas, tampoco es esa conversación para determinar quien es culpable, sino buscando la paz de la reconciliación. También evitar la superioridad que aparece a veces con la soberbia del que perdona… y, entonces, ya no hay perdón.

3)    La importancia de la comunidad, para Jesús se manifiesta en uno o en  dos tiempos:

a)     Conversar con la persona que ha ofendido a solas con dos o tres hermanos;

b)    Si falla eso, llevar el caso a la comunidad.

La excomunión:

Jesús habla de considerar al que no acepta el perdón o no quiere perdonar como a un pagano o un publicano. Es la acción que conocemos como excomunión. La  escuchamos  muchas veces, pero su significado, creo, no nos detenemos a considerarlo y se usa, sobre todo en los medios de comunicación social, con mucha ligereza. Es la acción de excomulgar y que según el diccionario es: Apartar a alguien de la comunión de los fieles y del uso de los sacramentos. Es considerar a alguien fuera de la comunidad que puede ser pública: ha ocasionando escándalo público o que se cae en ella por la misma naturaleza al hacer ciertos hechos contra la moral, las buenas costumbres o el derecho. Hay hechos que al hacerlos se cae automáticamente en excomunión, lo sepa o no la autoridad eclesiástica.

Atar y desatar en la tierra:

Legislar, aplicar la ley, perdonar… Es la tarea de la comunidad,  continuando con la obra que Jesús dio a Pedro, a ejemplo  del Hijo de Dios que vino a buscar lo que estaba perdido. Grande es la responsabilidad de la comunidad de continuar esta tarea.

Desde la cruz de Cristo:

Para vencer tantas dificultades de conseguir perdonar y ser perdonado; de crear una comunidad reconciliada y reconciliadora solamente hay un camino: el de Cristo. La fuente de la fraternidad cristiana está en Cristo Crucificado. En la cruz Cristo Jesús nos reconcilió a todos y en ella encontramos la fuerza para seguir su ejemplo. Dice un autor: Sólo  la cruz de Jesús tiene el poder de juzgar y reconciliar, y si vivo en la escucha humilde y sincera de la Palabra de la cruz, si me dejo “radiografiar” en mi verdad y forjar en la verdad de Dios-Amor, entonces, y sólo entonces, podré ser un instrumento de corrección y de reconciliación, libre de cualquier tipo de juicio.

Disponibilidad:

Vamos a terminar con estas hermosas palabras del Papa Pablo VI en la exhortación Paterna cum benevolentia: la corrección fraterna es un acto de caridad mandado por el Señor… Su práctica obliga a quien la realiza a sacar primero   la viga de su ojo (cf. Mt  7,5), para que no se pervierta el orden de la corrección. La práctica de la misma se dirige desde el principio como un movimiento a la santidad, que sólo puede obtener en la reconciliación su plenitud; consistente no en una pacificación oportunista que disfrace la peor de las enemistades, sino en la conversión interior y en el amor unificador en Cristo. 

A los pies del Maestro:

La corrección al hermano, el hacerle ver sus fallos, el ayudarle a superarlos… es cuestión de amor y un amor que sólo a los pies de Jesús podemos aprender. Como un niño en brazos de su padre… así  a tus pies, oh buen Jesús, comprendo la necesidad de que me corrijas y me corrijan en mi actuar… Descubro que el Señor reprende a quien ama, como un padre a su hijo predilecto (cf. Prov. 3,12); descubro que él reprende, corrige, enseña y conduce como un pastor a su rebaño (Eclo 18,13).  Y veo que desde la cruz me llama a la reconciliación a través del perdón.

Para terminar con un detalle concreto:

Corrección fraterna y perdón mutuo es cargar con el peso de alguien que es débil y que sólo con sus fuerzas no puede llegar a solucionar sus problemas. Ayudarse a sobrellevar las cargas los unos a los otros es uno de los mensajes más bonitos de Jesús. 

P. José Jiménez de Jubera