San Juan 11, 1-45

Poco a poco, el creyente va descubriendo que esas palabras de Jesús «Yo soy la resurrección y la vida» no son sólo una promesa que abre nuestra existencia a una esperanza de vida eterna; al mismo tiempo va comprobando que, ya desde ahora, Jesucristo es alguien que resucita lo que en nosotros estaba muerto, y nos despierta a una vida nueva.DOMINGO V CUARESMA A