Un saludo cariñoso a todos los feligreses y amigos de esta querida comunidad parroquial de santa Rita de Casia. Me alegra volver a comunicarnos por medio de esta brevísima carta a las familias y a todas personas de “corazón inquieto“, como Agustín de Hipona, en constante búsqueda de la Verdad que nos hace libres.

Este año estamos celebrando las Bodas de Oro de nuestra comunidad parroquial: “50 Años en camino con el Señor, con los hermanos y hermanas de ayer y de hoy”. Ocasión, para darle gracias a Dios por todas las bendiciones que ha derramado en cada una de las familias a lo largo de estos años. Es también, una oportunidad para renovar nuestro compromiso de fidelidad al Señor y, a la vez, de exigencia en el servicio a los hombres de nuestro tiempo, como se expresa en el lema de este año: “Familia eclesial  caminando para servir”.

El tiempo de la Cuaresma se inicia en este mes de marzo, con la imposición de la ceniza y las palabras de Jesús: “cambien sus caminos, conviértanse y crean en el evangelio” (Mc 1, 15). Son días de ayuno y penitencia que nos preparan para celebrar la Pascua del Señor. Algunas actitudes como el ayuno, la oración, la limosna y la penitencia, favorecen el cambio de vida y entrega a Dios.

En este mes de marzo presentamos también el Plan Pastoral que tiene como objetivo ayudar a las familias a permanecer unidas en el amor del Señor, por una parte y, por otra, animar a la comunidad eclesial a sentirse comunidad misionera enviada a evangelizar. Es por ello que necesitamos cambios en el corazón de las personas y en la familia. De nada sirven las prácticas cuaresmales si no conducen a un cambio personal y familiar conforme a los criterios del Evangelio.

Invito a abrirnos al Señor para ser bendecidos por él y  así nuestras familias se alegren y vivan más felices por el amor que se profesan unos a otros. Que el Señor bendiga su hogar. Padre Juan José.