“El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor se fije en ti y te conceda la paz”.

diciembre 31st, 2010 | Posted in Mensajes del Párroco | No Comments

Queridos amigos:

Esta noche nos hemos reunido para dar gracias a Dios por su inmenso amor, por tantos bienes y favores que hemos recibido del Señor durante todo el año.  Dios nos ha bendecido en su Hijo en este año 2010, tiempo que le habíamos pedido para ser mejores, agradecidos con él y en la familia  y con los demás;  para realizar nuestros sueños, personales, familiares y en comunidad. Muchos de estos sueños se han realizado.  Otros, seguramente, que no se han podido realizar a pesar de los esfuerzos puestos. Es un año que termina para dar lugar a otro tiempo que nos permita crecer en amor, en verdad; en ser más solidarios con las personas  y en nuestros compromisos en relación con la vida,  en el  trabajo y en otros campos de responsabilidad.

¿Qué momentos, acontecimientos grandes o pequeños, han marcado nuestra vida personal, familiar y parroquial durante el tiempo que termina? ¿Y cuáles son los propósitos que hay en el corazón para el próximo año? ¿Hacia dónde apunta nuestra mente y nuestro corazón? ¿Qué deseo, qué deseamos  lograr en lo humano, en lo espiritual?

Quienes nos reunimos durante el año en comunidad, ¿qué queremos para esta comunidad parroquial? Mejor dicho, cómo descubrir la voluntad del Señor,  lo que quiere él que hagamos?

También nos hemos reunido para celebrar la fiesta de santa María, madre de Dios que nos dio el Salvador: la paz para el mundo. Es también una noche especial para felicitarnos y desearnos lo mejor en este tiempo nuevo que nos quiere dar el Señor aquí en la tierra. Con María, la madre de Jesús y madre nuestra, debemos recorrer el camino de la fe, contemplando la presencia de Dios en los acontecimientos de la vida personal, familiar y comunitaria,  en sus luces y sombras.

Como celebración del próximo año  tenemos los 50 años en camino del Señor en la parroquia, sosteniendo la fe y la esperanza de este pueblo, bajo la guía y tutela de santa Rita, mensajera de amor y de perdón y de solidaridad para construir la paz.

A muchos puede extrañar que la iglesia haga coincidir el primer día del año civil con la fiesta de Santa María, madre de Dios. Y sin embargo, es significativo, que desde el siglo IV, la iglesia, después de celebrar solemnemente el nacimiento del Salvador, desee comenzar el año nuevo bajo la protección maternal de María, madre del salvador y madre nuestra.

María es la madre de Cristo. Pero  aquel Cristo que nació de su seno estaba destinado a crecer e incorporar a sí numerosos hermanos, hombres y mujeres que vivirían un día de su Palabra y de su gracia. Hoy, María no es solo Madre de Jesús. Es la madre del Cristo Total. Es la madre de todos los creyentes, de toda la Iglesia.

Es bueno que al comenzar un año nuevo, lo hagamos elevando nuestros ojos a María. Ella nos acompañará a lo largo de los días con cuidado y ternura de madre. Ella cuidará nuestra fe y nuestra esperanza en su Hijo Jesús.

Pidamos al Señor que nos bendiga, a nosotros, a nuestras familias, a nuestros amigos, a la comunidad parroquial; que esta bendición alcance también a los alejados, a los inmigrantes, a los enfermos, a todos los pueblos de la tierra. Y sientas que esta bendición es personal porque Dios te ama: “El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor se fije en ti y te conceda la paz”. Amén

El domingo 16 de enero iniciamos las celebraciones del año  con motivo de las Bodas de Oro de  nuestra parroquia. Están todos invitados a participar con gozo y gratitud.

¡Feliz año nuevo para todas las familias! .

P. Juan José

Misa de Gallo en el templo

diciembre 26th, 2010 | Posted in galeria | No Comments

Misa de Gallo, en la Res.Scorza

diciembre 26th, 2010 | Posted in galeria | No Comments

“Dios se ha hecho hombre por ti”. “Despierta y Cristo será tu luz”. San Agustín

diciembre 26th, 2010 | Posted in Mensajes del Párroco | No Comments

 

 

¡Feliz Navidad para todas las familias de la parroquia!

Esta noche, noche Santa, noche buena, vamos a disfrutar la celebración del nacimiento del Señor Jesús. Su nacimiento cambia el rumbo de la historia, el rumbo de la vida de muchos hombres y mujeres. Nace en lo sencillo, en lo pequeño, en la pobreza y la humildad de Dios. Aquí, en el pesebre, es donde se manifiesta la Gloria de Dios. San Agustín refiriéndose a este nacimiento, decía: “Dios se ha hecho hombre por ti”. “Despierta y Cristo será tu luz”. Para esto nos reunimos esta noche en la comunidad  parroquial y con la familia en las casas. El mismo San Agustín, anima a celebrar con alegría el advenimiento de nuestra redención y salvación.

Y a esto, invitamos a la familia; a reunirse para adorar al Niño Dios como lo hicieron los pastores cuando se les anunció el nacimiento del Salvador. Se nos da a Dios en la persona de Niño que no tiene apariencia de Dios. La proclamación del evangelio de Lucas mueve a tener una mirada contemplativa del misterio del nacimiento de quien es autor de la creación y de la vida. Les anuncio una Buena Nueva: “Les ha nacido el Salvador, el Mesías, el Señor”.

El pesebre en la posada, a donde llegaron José y María, sigue siendo una referencia fundamental para todos los cristianos y para el mundo entero. Dios llega en lo sencillo, tan sencillo que la gran dificultad está en saber descubrirlo. No nació en el centro sino en la periferia. No en palacio sino en un pesebre, demostrando así que los caminos del Señor para salvarnos son distintos a los nuestros y los del mundo.

En este misterio revelado en Belén experimentamos también la cercanía tierna y amorosa de un Dios que nos ama infinitamente con amor eterno. Lo encontraréis  en un pesebre: Es la vida. Don de Dios que hay que respetar y cuidar.

Al contemplar este nacimiento, la fiesta de la navidad ha de ser un compromiso por la paz. El canto de los ángeles hace referencia a ella: “Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor”. Por eso, los cristianos que contemplamos este misterio, no podemos callarnos o permanecer indiferentes, ante los atropellos contra la vida, la libertad, la justicia y la dignidad de las personas.

Sorprende, cómo el ambiente mercantilista de nuestra sociedad aburguesada lleva a mirar con indiferencia y frialdad de corazón, el dolor y la tragedia de miles de hermanos y hermanas, grandes y pequeños, maltratados y sin horizontes de una vida más alegre y feliz. Todas estas situaciones de los rostros de Cristo, niño, joven y adulto, dispersos por todo el mundo y que no son amados, reclaman un compromiso de amor  y atención eficaz. Reclaman proyectos de solidaridad y promoción humana para que todos vivan con dignidad. Para eso ha nacido el Señor. Traer esperanza de amor y perdón para quienes quieren tener buena voluntad de construir un mundo distinto, sin violencia, sin resentimientos ni odios entre las personas de cualquier color y condición.

El mundo lo tenemos mal repartido. En muchas mesas sobra y se desperdicia el pan, mientras en otras no se encuentra. La luz de Belén nos llama a contemplar este mundo tan desigual con la mirada de este Niño, la mirada de Dios,  y a actuar como él lo hizo. En la carta a los cristianos que les envié  en el mes de diciembre les decía: “que nada más repugnante que un cristiano, una cristiana, envueltos en líos de corrupción y de fraude, bien sea en el aspecto político, económico, social y religioso. Nada más contrario  al espíritu de la navidad que una vida montada sobre la falsedad y la apariencia”.  Por eso mismo, el apóstol (Tito 2,11-14), nos invita a llevar, desde ahora, una vida sobria, honrada y religiosa, aguardando la dicha que esperamos: la aparición gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro: Jesucristo.

Navidad es todo el año pero apunta a esta venida gloriosa del Señor en los últimos tiempos.

Celebremos pues, hermanos y hermanas, este nacimiento de Jesús que cambió la historia del mundo, para unirnos a Él; para llevar paz, amor, justicia allí donde no la hay. Que nuestros sentimientos y nuestra fe personal y comunitaria sean para adorar al Niño Dios en el pesebre de nuestras vidas y así, servir a los demás.

Dejemos que en nuestros corazones brille la luz que guió a los pastores hasta Belén, lugar de la verdad de Dios en lo humilde y sencillo; y que Jesús, luz del mundo, brille a través de nosotros, seguidores suyos, para mejorar nuestras familias y la comunidad parroquial, el mundo del trabajo, el mundo de la educación en valores auténticos, humanos y cristianos, sobre todo para ayudar a mejorar la vida de los más pobres, excluidos y olvidados. ¡Feliz navidad para todos!

 P. Juan José

Navidad Parroquial:que hermoso ver a los hermanos viviendo la unidad.

diciembre 19th, 2010 | Posted in galeria | No Comments

350 Bolsas Navideñas.Gracias comunidad parroquial

diciembre 19th, 2010 | Posted in galeria | No Comments

Renovación de Promesas Matrimoniales

diciembre 1st, 2010 | Posted in galeria | No Comments